Esta mañana feliz me desperté,
fue otro de tantos hechos que estremecen mi corazón.
Con un mundo para nosotros soné,
un mundo de paz y compasión.
Como cuando el hombre la tierra prometida ve,
una hermosa sonrisa fue tu reacción.
En realidad, la hermosa sonrisa que relaté,
no era menos que tu deliciosa sonrisa sin comparación.
La etérea obra del pincel de cabellos de ángel,
así te vi, en nuestro mundo, en la sombra sentada.
Me oyes, me miras, me invitas a sentarme junto al laurel,
pienso que eres la única maravilla jamás creada.
“Gracias” me dices entre una emocionada sonrisa
y una imagen se queda atrapada en mi mente:
Tu imposible cabello se encuentra con la brisa;
Tus ojos se tornan de ese verde resplandeciente,
como manantiales roban a mi corazón, lo toman de mi camisa,
le otorgan un lugar para vivir felizmente,
mientras tu blanca y perfumada piel me abraza.
Una hermosa voz dicta un “Te amo”, comúnmente
dirijo mi mirada a tu sonrisa.
Yo también te amo a ti, ilusión divina,
yo también necesito de tu risa.
Yo también necesito de ti, amada mía,
ya que en un arrebato de pasión, “Te amo” solo a ti te lo diría.
No hay comentarios:
Publicar un comentario